
Por mucho que a muchas personas les de por pensar lo contrario, el arte urbano también incluye al graffiti, que tiene la virtud de dar vida y sentido a muchas de los muros vacíos de cualquier ciudad. También es arte efímero, vive limitado por naturaleza, nunca se sabe del tiempo que se va a poder disfrutar de cada obra (depende del organismo de turno), y pegado al spray de pintura. Sobre estas ideas de tiempo de exposición y pintura, se está intentando reinventar el graffiti, creando un dibujo tan efímero como los que se pueden hacer con Halo, un spray que lanza luces LED en lugar de pintura.
Preservando las técnicas y los gestos de los graffiteros cuando usan un spray, Halo es una herramienta práctica de escritura, que permite cambiar el color y el brillo de las luces según sea el estilo del graffiti. Además, si se agota la batería, con sacudir el envase, éste se vuelve a cargar.
Ahora no hay impedimento para crear obras de luz interesantes, emulando hasta el mismísimo Picasso.
